El concierto para Bangladesh: guitarra vas a soñar
Fue el primer gran encuentro gestado por el rock para paliar económicamente una hambruna y sobre todo para generar conciencia de que el mundo pasaban cuestiones bien bravas. Después vinieron muchos más, por otras causas, y ya no hay más tal vez porque se perdió la inocencia. Pero en 1971 había grandes músicos convencidos de que una canción podía hacer mejor al mundo. Tal vez tenían razón
En este extraño agosto de altas temperaturas incluso en el sur del mundo, donde se supone que es la época más dura del invierno, se cumplieron 52 años del Concierto para Bangladesh, la primera gran reunión humanitaria gestada por George Harrison, un beatle que hacía poco tiempo se había convertido en solista porque se había disuelto su banda, y por su amigo, el indio Ravi Shankar, notable ejecutante de cítara -padre de Norah Jones- y para la cual fueron convocadas grandes estrellas de ese tiempo como Bob Dylan, Eric Clapton y Ringo Starr, entre otros ilustres nombres.
George Harrison y Ravi Shankar ya no están en este mundo, pero corresponde que se los nombre en primer término por ese gesto que tuvieron para con el pequeño país del sur de Asia, que limita con la India y que se independizó de Pakistán luego de una cruenta guerra. A Bangladesh se le puede decir pequeño por la dimensión de su territorio pero no por su población, que actualmente es de unos 173 millones de personas.
Harrison murió a los 58 años en noviembre de 2001; Shankar marchó al silencio bastante después, en diciembre de 2012, cuando tenía 92.
En 1971, la población de aquel nuevo país estaba sufriendo una colosal hambruna y por eso, Harrison se conmovió cuando supo de la situación, básicamente a través de Shankar, y empezó a convocar amigos famosos.
Quedó en la historia que su ex compañero Paul McCartney se excusó de participar porque entendía que hacía demasiado poco tiempo que se habían separado Los Beatles -lo cual era cierto- y que John Lennon dijo que no, porque no se había invitado formalmente a su compañera Yoko Ono.
Ringo Starr sí estuvo.
También estuvo Bob Dylan, que no subía a un escenario desde el festival de la isla de Wight de Gran Bretaña, en 1969 -el otro Woodstock- y que no cantaría en público por algunos años más.
Harrison tuvo el sí de otra gran estrella, Eric Clapton, aunque éste no lucía en su mejor forma porque estaba buscando, con ahínco, desintoxicarse de una fuerte adicción a la heroína.
Todos ellos y otras figuras como León Russell y Billy Preston, celebraron el show, que se ofreció en dos funciones en el estadio Madison Square Garden el 1 de agosto de 1971.
Se recaudaron, según registra la historia, unos 243 mil dólares.
Los conciertos se grabaron en audio y se publicaron a finales de 1971 como un disco triple de vinilo, y en 1972 se editó una película documental que luego fue un video. En 2005 ese mismo registro, junto a otros, se lanzó al mercado en el formato dvd.
Qué pasó con el dinero recaudado, nunca se supo bien.
Tampoco cuánto llegó a ser por todo concepto.
Cuántos platos de comida para los bengalíes se pudieron ofrecer, tampoco.
¿Fue suficiente el esfuerzo, la ilusión? Seguramente no.
Pero 52 años después se habla de esto.