El cerco sobre Hugo Moyano se cierra cada día un poco más. La señal más evidente es su conducta política. Atemorizado por las investigaciones judiciales, terminó escondiéndose tras las faldas de Cristina Kirchner . Como si ella no tuviera bastante con sus propios infortunios.

Podría suponerse que la última novedad que sobresaltó al camionero fue la declaración de Pablo “Bebote” Álvarez. El barrabrava de Independiente detalló varias maniobras para demostrar que los Moyano utilizaron el club Independiente para lavar dinero.

Las imputaciones del barrabrava, que tiene como patrocinante a un exasesor del secretario de Seguridad, Gerardo Milman, son atractivas por su espectacularidad. A través de ellas se filtra un menjunje pestilente de gremialismo, fútbol y política.

Sin embargo, hubo una noticia que, siendo mucho menos electrizante, inquieta más a los Moyano. Es la resolución del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que designa veedores en OCA y emplaza a esa empresa de correos a saldar su deuda con la AFIP en 30 días. Ese ultimátum equivale a la suspensión de la licencia postal de OCA. Sencillo: Patricio Farcuh no alcanzaría a saldar sus compromisos impositivos en un mes.

La crisis de esta compañía pega en el corazón de los Moyano. El hiperquinético Farcuh es compinche del hiperquinético Pablo Moyano . Y Facundo Moyano es íntimo del hermano de Farcuh, con quien concurrió al cumpleaños de Susana Giménez . Macri no desconoce estas empatías. Su alter ego, Nicolás Caputo, estuvo ligado a negocios de Farcuh.

Estos pormenores son intrascendentes frente al verdadero drama de Moyano: la contabilidad de OCA es un mapa de irregularidades mucho más inconveniente que el relato de Bebote. Allí aparecen cruces injustificables de fondos entre el sindicato, la empresa e Independiente.

Categorias: POLÍTICA

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