Construyeron un cañón de ozono que desactiva virus y bacterias
El ozono es 3 mil veces más potente que el cloro y llega a todos los rincones. El aparato podrá ser utilizado en espacios cerrados y transporte público y estaría disponible a mediados de diciembre.
Investigadores y técnicos del Instituto Argentino de Radioastronomía que trabajan en el Conicet de La Plata, construyeron un cañón de ozono que permite desinfectar ambientes cerrados, eliminando virus y bacterias.
El ozono es un gas 3 mil veces más potente que el cloro, y el dispositivo desarrollado es capaz de generar altas concentraciones de ese gas para luego esparcirlo en diferentes espacios y eliminar todo tipo de virus.
Para el Conicet, este instrumento servirá para desinfectar transportes como ómnibus o trenes, aulas de escuelas, oficinas, restoranes, habitaciones de hoteles y geriátricos, salas de hospitales y otros lugares cerrados.
Según Martín Salibe, técnico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), "el ozono es un poderoso oxidante que rompe la membrana lipídica de virus y bacterias y los desactiva".
Destacó que "la idea del cañón es aumentar la concentración de ozono de manera controlada, ya que se trata de un gas que resulta amigable con seres humanos y mascotas" con una concentración adecuada.
El equipo transforma el oxígeno en desinfectante y luego vuelve a reconvertirse en oxígeno.
El invento, cuenta además con un sistema de control para seleccionar la concentración del gas en función de la temperatura y la humedad, para desactivar virus y bacterias.
En el comunicado del Conicet, se destaca que el ozono no deja ningún tipo de residuo en el ambiente y tiene una ventaja respecto de la luz ultravioleta ya que, al ser un gas, llega a todos los rincones de los ambientes afectados, independientemente de la posición del cañón.
Además, agrega que el aparato sólo utiliza energía eléctrica y el ozono es el único desinfectante que se puede aplicar sobre la comida,
Los investigadores del Conicet de La Plata, trabajaron durante cuatro meses en el proyecto, y el primero de los equipos construidos se encuentra en proceso de calibraciones y testeos finales para evaluar y caracterizar la calidad de su prestación sanitizante.
El cañón podría estar listo para ser presentado ante los entes de control a mediados de diciembre y, una vez cumplido ese paso, podría incluirse para su comercialización.